Polvo de cítricos

Preparar polvo de cítricos nos va a servir para tener siempre a mano ralladura para preparar nuestras recetas. Va muy bien tenerlo congelado ya que en muchas ocasiones la receta sólo nos pide 1 cucharadita, con lo que evitamos tener media naranja – por ejemplo – dando vueltas por la cocina…
Este procedimiento sirve para naranjas, limones, limas o mandarinas. Lo más importante es que la fruta esté bien limpia, puesto que vamos a utilizar la piel.

Procederemos a pelar la fruta (con el mínimo de parte blanca, se puede pasar el cuchillo por encima de ésta para desecharla). Poner la piel en un plato e introducirlo en el microondas durante 2 minutos (ir probando cada pocos segundos para evitar que se quemen) a máxima potencia. Dejar secar en el mismo plato hasta el día siguiente.
También podemos rallar la piel y ponerlo a secar, entonces nos saltamos la parte del microondas.
Triturarlo hasta que quede un polvo fino (se tendrá que hacer en varias veces hasta conseguirlo). Guardar dentro de una bolsa en el congelador o en cubiteras.

Congelar aguacate

Hace un tiempo os hablamos del aguacate como ingrediente, hoy queremos compartir un pequeño truco que creemos que será de utilidad…cómo congelar aguacates?
Porque…cuántas veces no nos ha sobrado medio aguacate o hemos comprado más de la cuenta cuando quizás estaban de oferta?
Cuando vayamos a congelar el aguacate, debemos extraer su hueso, rallaremos o aplastaremos su pulpa rociándola con unas gotas de limón o de lima, mezcla bien para que se impregne bien de lima y de esta forma evitaremos que se oxide.
Luego los pondremos en bolsas con cierre hermético aptas para congelar, dejando un espacio libre para cuando el puré se expanda durante la congelación o en recipientes. Y guardamos en el congelador para sus próximos usos. Aguantará entre 4 o 5 meses.
De esta forma lo tendremos siempre a mano para preparar dips, sándwiches, cremas o aderezos.

Para descongelar, simplemente retirar la bolsa o recipiente de la nevera y dejarlo en la nevera. El color será el mismo intenso verde, no se oscurece.

Congelar jengibre

En su momento os hablamos sobre el jengibre…hoy os queremos explicar cómo se puede congelar, ya que a veces cuesta de encontrar, así es la manera de tener siempre disponible…
De jengibre se suele utilizar muy poca cantidad, por lo que nos vendrá muy bien el truco de hoy.
Cortaremos el jengibre en trozos no muy grandes y los congelaremos en una bolsa etiquetada. Cuando lo necesitemos, solo cogeremos el trozo necesario, lo pelaremos y lo rallaremos o lo cocinaremos como se nos indique en la receta.

Congelar salvia

Anteriormente os hablamos que es la salvia y en qué platos podemos utilizarla, pero como toda hierba fresca es difícil mantenerla en buen estado durante muchos días….

Queremos compartir con vosotr@s este pequeño truco para tener siempre a mano hierbas en nuestra cocina: poner la salvia en una bolsa de plástico, etiquetarla y congelarla. La podréis utilizar cuando la necesitéis.

Leche de coco

Vamos a conocer la leche de coco y a compartir un pequeño truco, para cuando después de la elaboración de una receta nos ha sobrado leche.

La leche de coco se obtiene exprimiendo la pulpa madura del coco, obteniendo un líquido blanco y denso. No hay que confundirla con el agua de coco, que es el agua natural que se encuentra en el interior al abrirlo y es de color transparente o alguna vez puede ser opaca.

Podemos utilizarla tanto en la elaboración de platos salados, dulces y bebidas.

En los mercados la encontraremos en lata, antes de abrirla hay que agitar bien la lata.

Alguna vez nos sobra un resto de leche de coco y no siempre sabemos qué hacer con él… podemos congelarlo en cubiterapara una próxima receta. Aguanta en el congelador 3 meses.

Congelar en bolsas

Los líquidos durante el proceso de congelación aumentan de volumen. Si lo hacemos en recipientes rígidos hemos de tener en cuenta en dejar unos centímetros antes de llegar al borde…

Pero hay una forma muy práctica y fácil de congelar cremas y caldos y poder disfrutar de ellas en unos minutos.

Las bolsas de cierre hermético nos permiten poder congelar por raciones, además de dejarnos ver qué es lo que contiene, de todas formas no hemos de olvidar de marcar correctamente el contenido con una etiqueta, aquí os dejamos un truco sobre cómo y con qué etiquetar.
Cuando vayamos a consumir la crema o caldo congelado, pasaremos la bolsa por debajo del grifo del agua caliente para retirar el hielo que se haya adherido a la bolsa. Luego vertemos el contenido en una cacerola, rompiendo a trozos la sopa y calentamos a fuego lento, de esta forma obtendremos unos resultados óptimos. No debemos dejar descongelar la crema.

Congelar frambuesas y fresas

Hoy queremos hablaros de la congelación de fresas y frambuesas…porque no hay nada mejor que fuera de temporada poder prepararnos un plato con una fruta que no se encuentra en el mercado…
y por supuesto, aprovecharnos de un mejor precio cuando hay abundancia a la venta…
Es nuestros mercados podemos encontrar prácticamente frambuesas todo el año, pero no siempre a buen precio. La mejor época es a principios de verano y la ultima cosecha se suele dar en septiembre. El resto del año suelen estar a precios bastantes elevados.
La frambuesa es una fruta que congela muy bien. Solo se han de seguir una pautas y quedaran perfectas.
Primero escogeremos las frambuesas más firmes, las que estén muy tiernas, pierdan jugo y tocadas eliminarlas del grupo para congelar.
Luego las lavaremos con cuidado dentro de un escurridor. Las dejaremos con cuidado sobre un paño de cocina para que se sequen bien.
Preparemos un tupper amplio forrado con papel sulfurizado y pondremos las frambuesas separadas entre si y con la base tocando el papel. Que no rocen unas con otras, de este forma se congelaran individualmente. Cubriremos las frambuesas con papel sulfurizado y pondremos otra capa de frambuesas.
Las pondremos en el congelador con cuidado de que no se muevan y las dejaremos hasta que estén completamente congeladas.
Una vez congeladas las guardaremos en una bolsa apta para congelación y cerraremos. Así las tendremos siempre para cuando las necesitemos.
Las fresas las limpiaremos tal como os enseñamos en nuestra entrada anterior y procederemos a su congelación igual que con las frambuesas.
De esta manera tan fácil, nuestra despensa siempre estará a punto para cualquier receta que nos propongamos…

Aprovechar y congelar claras de huevo

Muchas veces en la elaboración de algún plato solo necesitamos la yema del huevo y nos queda sin utilizar la clara, en ocasiones llegamos hasta tirarla… bueno pues a partir de ahora no vamos a tirar nada, vamos a congelarlas para tenerlas a mano para otras preparaciones, además hemos de tener en cuenta que la clara contiene una gran cantidad de proteínas.

Es importante que cuando congelemos la clara de huevo no haya ningún trazo de la yema, para ello podemos utilizar un separador de claras, la podemos congelar en botes de cristal, siendo aconsejable marcar con una etiqueta cuantas claras contiene el bote de cristal. O congelarlas en cubiteras o molde de silicona, así las podremos tener en porciones pequeñas (depende del molde a utilizar) y cuando estén congeladas ponerlas en bolsa aptas para alimentación. Para descongelarlas las dejaremos dentro del frigorífico.
Que podemos hacer con claras que nos han sobrado???
  • Un bizcocho de claras, sustituyendo los yemas. Quedan muy esponjosos y suaves.
  • Tortilla, solo de claras es muy rica y sana. O podemos sustituir un huevo por la clara sobrante, batiremos primero los huevos y luego podemos añadir las claras batidas firmes y daremos más esponjosidad.

 

Congelar tomillo

Muchas veces necesitamos tomillo fresco para aromatizar algún estofado u otro plato y nos encontramos que no siempre tenemos una maceta con tomillo fresco (el tomillo seco puede ser una opción, poniendo la mitad de la cantidad indicada, pero el aroma no es el mismo) …la opción es tener siempre congelado…para ello, congelaremos en una bolsa unas ramas de tomillo fresco. Para utilizarlo, sólo tendremos que mover un poco la bolsa, y las hojitas se desprenderán solas, listas para utilizarlas.
 
También se pueden usar las ramas completas, cogiéndolas directamente del congelador.

Este truco se aplica perfectamente al romero.

Congelar salsas y caldos

Congelar restos de salsas, pestos y caldos en cubitera facilita la dosificación en otros platos. Una vez congelados, se desmoldan y se guardan en bolsas en el congelador, así ocupan menos espacio.

Fuente: pienso-luego-cocino.blogspot.com.es
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