Cuando empezamos a hacer pan siempre nos surgen dudas acerca de como cortar, conservar y congelar el pan casero porque al no llevar conservantes dura menos tiempo tierno que el pan comercial. Generalmente hacemos panes de buen tamaño bien porque nuestra panificadora tiene una cubeta grande o porque queremos optimizar nuestro tiempo y el gasto energético del horno preparando uno o dos panes grandes y resultan demasiado para el consumo diario.
Los panes de molde y las hogazas podemos conservarlos de varias maneras y duran mucho tiempo pero no sucede lo mismo con los panecillos y las baguettes que tienen una vida mucho más corta incluso si las congelamos porque su cantidad de corteza con respecto a su miga es mayor y envejecen antes.
Empezaremos por cortar el pan y para eso debemos esperar a que esté bien frío porque el pan sigue haciéndose mientras está caliente. Además, los cortes en un pan frío y asentado son más precisos que en uno templado y la miga queda mucho mejor de aspecto ya que no se desmigaja al cortarlo por lo que también se conserva mejor.
Lo habitual es cortarlo con un cuchillo de sierra y me funcionan mejor los que tienen la hoja de fleje, (una hoja que podemos curvar y vuelve a sus sitio) que los de hoja gruesa de acero porque son más ligeros y precisos. También necesitamos algo de práctica para dejar todas las rebanadas del mismo grueso, esto es sencillo en los panes de hogaza pero no tanto en el pan de molde si tiene la miga muy esponjosa. Por supuesto que el pan debe estar colocado sobre una buena tabla, a ser posible de madera, que nos ofrezca una base estable y uniforme.
Después de muchos, muchísimos panes cortados a cuchillo descubrí que utilizando un sencillo cortador de fiambre conseguimos una rebanadas perfectas, todas iguales y del grosor deseado así que nunca más he vuelto a usar el cuchillo.
Para cortar pan no necesitamos un cortafiambre bueno, cualquiera sirve. El mío es de los más pequeños, sencillos y económicos y llevo mucho tiempo cortando el pan con él. Puede ser de plástico y cuando más pequeño mejor porque así necesitamos menos espacio para guardarlo. Con el cortafiambre podemos hacer rebanadas gruesas o finas dependiendo del uso que vayamos a darle al pan, las hogazas se suelen cortar más gruesas y el pan de molde bastante fino si queremos hacer sandwiches o más grueso si vamos a usarlo para tostadas.
El pan de molde queda especialmente bien cortado con un cortafiambre ya que suele tener una corteza blanda y una miga muy esponjosa y por eso es más difícil hacerlo bien con el cuchillo. si el pan es muy alto, como suelen serlo los panes que hacemos en la panificadora, los colocaremos tumbados para que entren en el cortafiambre.
Los panes tipo hogaza con una corteza gruesa y una miga muy abierta también queda mejor usando el cortador de fiambre, si el pan es tipo barra o batard probablemente podamos cortarlo entero pero si es una hogaza redonda será mejor partirla primero a la mitad y después rebanarla.

Después de cortar el pan tenemos que conservarlo adecuadamente porque al ser casero no durará más de un par de días en buen estado y tenemos varias opciones:

 

  • Si se trata de un pan de hogaza y vamos a consumirlo en dos o tres días podemos dejarlo a temperatura ambiente con el corte apoyado sobre una tabla de madera e iremos cortando sólo lo necesario para cada momento.
  • Si hablamos de un pan de molde lo mejor es guardarlo en una panera o en una caja metálica, incluso en una bolsa plástica si la humedad ambiental no es alta. Si vivimos en una zona húmeda podemos envolverlo en un paño de algodón y meterlo así en la panera porque eso ayuda a preservarlo de la humedad ambiental.
  • Si vamos a tardar varios días en terminarlo lo mejor es separar algunas rebanadas para su uso inmediato y congelar el resto.
  • Lo que no debemos hacer es guardar el pan en la nevera, al contrario de lo que parece el pan refrigerado envejece mucho más rápido que conservado a temperatura ambiente. Es cierto que se recomienda guardar en la nevera el pan de molde pero se trata de un pan comercial que lleva tantos conservantes que no se altera demasiado aunque lo conservemos de cualquier manera.

Si decidimos congelar una parte de nuestro pan casero lo mejor es hacerlo ya rebanado para poder sacar solo lo necesario. He probado a congelarlo en rebanadas envueltas en film pero ahora siempre lo congelo en bolsas con cierre zip como la que se ve en la foto ya que envolver cada rebanada no mejora su conservación y da bastante trabajo.

Podemos congelar dos o tres rebanadas en una bolsa pequeña o usar bolsas grandes para congelar más cantidad, el resultado es el mismo y como una vez congelado las rebanadas se separan fácilmente prefiero usar bolsas grandes y sacar las rebanadas que necesito en cada momento.
Dependiendo del uso que queramos hacer del pan lo descongelaremos de dos maneras diferentes:
  1. Si vamos a tostarlo lo pasaremos directamente del congelador al tostador y quedará muy crujiente.
  2.  Si queremos tomarlo sin tostar lo sacaremos del congelador unas horas antes, incluso la noche anterior, y lo dejaremos a temperatura ambiente dentro de una bolsa de plástico.
De cualquier manera, siempre tendremos algún resto de pan que se ha quedado duro o que lleva congelado demasiado tiempo y aún así podemos aprovecharlo haciendo un maravilloso postre casero a base de pan como éste Pudín de pan a la naranja.
¿Como conservas tu el pan? Me gustaría conocer otras opciones porque seguro que hay muchas  maneras estupendas de cortar, conservar y congelar el pan casero.

 

Fuente: blocderecetas.blogspot.com.es

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